Paramount Pictures ha iniciado el desarrollo temprano de una secuela de la comedia romántica de 2003 How to Lose a Guy in 10 Days, con la participación de la estrella original Kate Hudson como productora junto a Stacey Sher. El estudio y los cineastas pretenden que los protagonistas originales, Hudson y Matthew McConaughey, retomen sus respectivos papeles como la escritora de revistas Andie Anderson y el ejecutivo de publicidad Benjamin Barry.
Estado de producción y creativo
El proyecto se encuentra actualmente en sus etapas iniciales en el estudio, operando sin un guion completado, una sinopsis finalizada o confirmaciones de reparto más allá del rol de producción de Hudson. Los productores buscan activamente a un guionista para desarrollar el marco narrativo de la continuación. Sher coproduce largometraje a través de su productora Shiny Penny.
Contexto financiero de la original
La película original de 2003, dirigida por Donald Petrie y basada en el libro ilustrado de Michele Alexander y Jeannie Long, demostró ser un éxito comercial significativo para Paramount. El filme recaudó más de 178 millones de dólares en todo el mundo frente a su presupuesto de producción, estableciendo un reconocimiento cultural duradero para su pareja central y momentos icónicos específicos, incluido el vestido amarillo que lució el personaje de Hudson.
Debido a que el proyecto se encuentra en las etapas iniciales de montaje, no se ha establecido ningún calendario de producción, ventana de estreno prevista ni detalles de la trama. Los siguientes avances de la película dependen de asegurar un guion y formalizar los acuerdos de casting tanto con Hudson como con McConaughey.
Aunque la principal ambición del estudio es reunir a la pareja cinematográfica original, los observadores de la industria señalan que alinear las apretadas agendas de ambos actores de alto perfil será un obstáculo crítico para el equipo de producción. El reciente enfoque de la carrera de McConaughey en papeles dramáticos y películas independientes, junto con la variada cartera de proyectos de streaming y cine de Hudson, significa que los plazos de preproducción podrían extenderse más que los habituales del estudio.
La decisión de revisitar la propiedad intelectual refleja una tendencia más amplia de la industria hacia la explotación de comedias románticas de finales de los 90 y principios de los 2000 en busca de atractivo nostálgico. A medida que los estudios confían cada vez más en propiedades intelectuales establecidas para mitigar los riesgos de taquilla, las comedias románticas clásicas con huellas globales comprobadas están emergiendo como candidatas principales para avivamientos modernos. Si la secuela podrá recapturar la química cómica específica y los diálogos ingeniosos y acelerados de la original sin repetir sus giros narrativos dependerá en gran medida de la voz creativa que se incorpore para escribir el guion.
Además, la perdurable popularidad de la película original en las plataformas de streaming y la sindicación por cable durante las últimas dos décadas ha demostrado una demanda persistente de comedias románticas centradas en los personajes. Esta huella cultural sostenida le proporciona a Paramount una sólida base de público fiel que todavía recuerda con cariño las apuestas divertidas, los engaños crecientes y la recompensa romántica final que definieron la dinámica entre Andie y Ben.




